lunes, 17 de octubre de 2011

Gracias


Cuando te das cuenta de lo maravillosa que puede ser la vida solo con empezar a proponertelo es increíble pero cuando la vida te demuestra que puede ser aún más maravillosa de lo que ha sido hasta ahora es casi imposible de creer. Y es que uno se lo pregunta, se cuestiona para sí. Hay muchos momentos en que te tropiezas con las piedras, te caes o te empujan. Te zamarrean y cuando logras ponerte de pie, te botan nuevamente. Pero no estás sola, Dios siempre esta ahí y algo te dice que debes seguir, tú corazón te lo dice, tu alma te lo susurra, te susurra que viene algo mejor, que por mucho que cueste creerlo, viene algo mejor, solo tienes que confiar y seguir por el buen camino, porque tienes que vivir lo que te toca, porque por algo es, pero por sobretodo, porque tienes que ver como acaba la historia.-

domingo, 9 de enero de 2011

Realidad Olvidada


Ya no sé por donde empezar, por donde continuar ni por donde terminar. He logrado a través del tiempo guardar todo lo que siento por aquel ser maravillosamente extraño, por su alma tan pura y cerrada pero hoy, curiosamente hoy tenías que salir otra vez a la luz, junto con todo ese maldito mar de sensaciones tristes, de emociones desenfrenadas, de recuerdos duraderos que marcaron mi piel. Sí, hoy volví a sentir como se abría esa herida olvidada por mi conciente olvidado. Transcurrieron las palabras acorde el tema iba avanzando, obviamente tu nombre era el título de aquella comunicación entre aquellas personas con un alma tan acogedora, tan de familia y no sólo me di cuenta de lo mucho que te siento si no que aquella herida nunca se abrió otra vez, siempre estuvo así, dicen que el peor ciego es aquel que no quiere ver, ahora me considero una ciega mas de este mundo intentando aceptar aquella situación, aguanté todo lo que pude, tenía que hacerlo por la gente que se encontraba junto a mi, por el cumpleaños de una de mis mejores amigas, por ella misma debía mantener la calma, debía hacerlo por mi. Fue difícil esconder las gotas saladas que se precipitaban como lluvia en pleno invierno, fue difícil aceptar todo aquel panorama, aceptar tu ida, tus razones, mis errores... aceptar que aún sigo enamorada de ti. Pero tengo que ser fuerte, sonreir cuando quiero llorar, por el simple hecho de esperar que algún puto día seas un recuerdo y nada más.