
Eres como el sol de cada día, que sale cada madrugada para deleitarme en cada amanecer, con tu luz, tu brillo y tu cálida sensación, que se convierte en un deleite para mí. Porque a pesar de estar a miles de kilómetros estas ahí apoyándome, queriéndome y amándome convirtiéndote así en lo más brillante y hermoso del día incluso al crepúsculo nostálgico o cuando la noche se adueña de todo y el miedo me invada hasta sentir frío, estás ahí aunque no pueda verte o siquiera tocarte, porque confío en que volveré a saber de ti en cada hermoso amanecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario